¿Es la Biblia realmente un texto digno de confianza?

¿Puedo confiar en la Biblia?

Autor:  Norton Herbst

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¿Es la Biblia realmente un texto digno de confianza? Echemos un vistazo a los hechos apoyados por la arqueología y otros textos antiguos.

La Biblia puede ser un libro difícil de confiar. Historias extrañas, descripciones de un Dios invisible, ¿un hombre levantándose de entre los muertos? Tal vez deberíamos seguir adelante y concluir al igual que Mark Twain: “[La Biblia] está llena de interés. Hay noble poesía en ella, y algunas fábulas ingeniosas; y un poco de historia sangrienta; y algunas buenas moralejas; y una gran cantidad de obscenidad; y más de mil mentiras”.1

Esta es la pregunta clave: ¿Podemos confiar en la Biblia? ¿Podemos creer genuinamente lo que dice sobre la historia, la vida, la verdad, y Dios? ¿Puede soportar el escrutinio de los historiadores, los científicos, y el sentido común? ¿O es que no es diferente a los libros sobre Zeus o Santa Claus?

Certeza Absoluta

Debemos admitir que muy poco de lo escrito sobre el pasado puede probarse definitivamente como “verdadero”. ¿Acaso Abraham Lincoln realmente pronunció el discurso de Gettysburg exactamente como la prensa informó que lo hizo el 19 de noviembre 1863? Tal vez lo que dijo fue diferente del manuscrito que se elaboró y se entregó a los periodistas. Tal vez un reportero se equivocó de fecha y el error se ha propagado desde entonces. Es incluso posible que Lincoln estuviera enfermo ese día y alguien suplantara al presidente y pronunciara el discurso por él. Generaciones más tarde, nadie puede conocer la verdad con absoluta certeza. Pero no nadamos en un mar de incertidumbre.

Cuando consideramos lo que es cierto, examinamos la evidencia. Y dejando a un lado las teorías conspirativas descabelladas, la evidencia nos da la confianza de que Abraham Lincoln pronunció el discurso de Gettysburg el 19 de noviembre de 1863, como está registrado.

¿Entonces debemos confiar de igual manera en lo que dice la Biblia? ¿Es fidedigna la Biblia? Examinemos la evidencia para ver si se sostiene.

Arqueología y Manuscritos

Comencemos con la arqueología. Numerosos descubrimientos arqueológicos han validado los relatos que leemos en la Biblia. Por ejemplo, una inscripción egipcia describe una batalla entre Egipto e Israel aproximadamente en 1209 aC en la tierra de Canaán, tal como lo describe la Biblia. Otras inscripciones dan fe de los reyes israelitas mencionados en el Antiguo Testamento.

En efecto, tantos documentos de las antiguas culturas egipcia, hitita, cananea, asiria y babilónica tienen relatos paralelos del Antiguo Testamento que un arqueólogo judío prominente declaró: “Ningún descubrimiento arqueológico ha contradicho jamás ninguna referencia bíblica. Se han realizado registros de resultados de hallazgos arqueológicos que confirman con reseñas claras o detalles exactos afirmaciones históricas hechas en la Biblia”.2

Los antiguos manuscritos de la misma Biblia también apoyan su fiabilidad. Por supuesto, ninguno de los documentos originales de los libros de la Biblia existen, solo tenemos copias de copias de copias. Pero esto es cierto para todos los documentos antiguos; las tablillas de arcilla y los papiros que se han utilizado para la escritura simplemente no duraron. Como resultado, los críticos textuales establecen la credibilidad de los documentos antiguos sobre la base de la naturaleza y el número de copias que se han descubierto y cuántos años separan las copias más antiguas de las obras originales. En esto, la Biblia no tiene paralelo.

Para casi todos los otros antiguos documentos, desde las obras de Platón y Aristóteles hasta las de los más grandes historiadores romanos, la distancia entre la primera copia descubierta y la obra original es de entre 700 y 1.450 años. Para el Antiguo Testamento, los Rollos del Mar Muerto están separados de sus textos originales por menos de 500 años. Se han encontrado dos manuscritos que contienen casi todo el Nuevo Testamento y fueron datados a 300 años de sus originales.  Y un fragmento del libro de Juan data de solo 40 años de separación de su texto original. Simplemente, no existe comparación con ninguna otra obra de literatura antigua.

Corroboración Literaria

También hay obras literarias seculares del primer siglo de la era cristiana que corroboran los relatos del Nuevo Testamento sobre la vida de contradicciones en la Biblia? ¿Y no prueba eso que la Biblia es a veces errónea o falsa?

Con una comprensión de las lenguas antiguas, los géneros literarios, y el contexto cultural,  se pueden encontrar buenas explicaciones para entender por qué los pasajes a veces parecen ser contradictorios. Y muchos lectores en realidad apuntan a estas inconsistencias como prueba de la autenticidad y fiabilidad de la Biblia. Las obras artificiosas simplemente no contienen esas cualidades.

Algunos lectores también cuestionan la precisión científica de la Biblia. Por supuesto, el lenguaje bíblico no estaba destinado a ser científicamente preciso. Por ejemplo, los escritores antiguos hablaban de la salida y la puesta del sol, tal como lo hacemos hoy. Pero técnicamente hablando, el sol no sale ni se pone, la Tierra gira sobre su eje y así revela u oculta al sol. Sin embargo, sería injusto de nuestra parte el imponer estándares científicos modernos a autores antiguos que usaban lenguaje común para describir lo que observaban.

De forma similar, algunos encuentran difícil aceptar amor de Dios por la humanidad y su redención.

A fin de cuentas, muchas personas encuentran significado y propósito en esta historia porque nos atrae, le habla a nuestras vidas, y nutre nuestras almas. Y tal vez más que nada, es por eso que millones de personas a través de la historia han llegado a la conclusión de que la Biblia no es solo digna de confianza, sino de vital importancia en sus vidas.


  1. Howard G. Baetzhold y Joseph B. McCullough, eds., The Bible According to Mark Twain [La Biblia de acuerdo con Mark Twain] (Athens, GA: University of Georgia Press, 1995), 227.
  2. Nelson Glueck, Rivers in the Desert: A History of the Negev [Ríos en el desierto: una historia del Negev] (Nueva York: Farrar, Strous y Cudahy, 1959), 136. Para más detalles, consultar Kenneth A. Kitchen, On the Reliability of the Old Testament [Sobre la fiabilidad del Antiguo Testamento] (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2003).
  3. Crédito de Foto: Aleshyn_Andrei / Shutterstock.com.
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